
Después de vivir en la tristeza, enterrada en el dolor, llegaron tiempos de felicidad, podía enamorar cualquier hombre con su belleza, su largo pelo y sus ojos hermosos, fue tanto su encanto que maravillaba cualquiera, era sonriente y delicada, una mujer practica con un pasado devastador, era la mujer perfecta para una relación, ella, podía mirar a cualquiera y dejar encantado con su mirada.
Encontró un chico maravilloso, que la hacía sentir, que la hacía vivir, pasar fabulosos momentos, cortos pero hermosos. Él al igual, se enamoró, descubrió la belleza de una mujer ajena que no pertenecía a nadie. Ella lo miraba, soñaba con un momento, pero él no sabía su pasado, no tenía idea de lo pecadora que podía ser.
Pasaron una noche juntos con la luna llena, mirando el cielo, hablando de ellos, ella evitaba cada palabra de sufrimiento por temor a confesarle su pecado, pero a él no le importaba su pasado, solo estaba enamorado de su encanto y su belleza.


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