30 de octubre de 2006

francisco


«el hombre de hoy necesita la fe, la esperanza y la caridad de Francisco; necesita la alegría de brota de la pobreza de espíritu, esto es, de una libertad interior». -Juan Pablo II, 11-II-03
Vida de San Francisco
Nació en Asís (Italia), el año 1182. Después de una juventud disipada en diversiones, se convirtió, renunció a los bienes paternos y se entregó de lleno a Dios. Abrazó la pobreza y vivió una vida evangélica, predicando a todos el amor de Dios. Dio a sus seguidores unas sabias normas, que luego fueron aprobadas por la Santa Sede. Inició también una Orden de religiosas y un grupo de penitentes que vivían en el mundo, así como la predicación entre los infieles. Murió el año 1226.
Un santo para todos
Ciertamente no existe ningún santo que sea tan popular como él tanto entre católicos como entre los protestantes y aun entre los no cristianos. San Francisco de Asís cautivó la imaginación de sus contemporáneos presentándoles la pobreza, la castidad y la obediencia con la pureza y fuerza de un testimonio radical.
Llegó a ser conocido como el Pobre de Asís por su matrimonio con la Pobreza, su amor por los pajarillos y toda la naturaleza. Todo ello refleja un alma en la que Dios lo era todo sin división, un alma que se nutría de las verdades de la fe católica y que se había entregado enteramente, no sólo a Cristo, sino a Cristo crucificado.
Nacimiento y vida familiar de un caballero
Francisco nació en Asís, ciudad de Umbría, en el año 1182. Su padre, Pedro Bernardone, era comerciante. El nombre de su madre era Pica y algunos autores afirman que pertenecía a una noble familia de la Provenza. Tanto el padre como la madre de Francisco eran personas acomodadas. Pedro Bernardone comerciaba especialmente en Francia. Como se hallase en dicho país cuando nació su hijo, las gentes le apodaron "Francesco" (el francés), por más que en el bautismo recibió el nombre de Juan. En su juventud, Francisco era muy dado a las románticas tradiciones caballerescas que propagaban los trovadores. Disponía de dinero en abundancia y lo gastaba pródigamente, con ostentación. Ni los negocios de su padre, ni los estudios le interesaban mucho, sino el divertirse en cosas vanas que comúnmente se les llama "gozar de la vida". Sin embargo, no era de costumbres licenciosas y acostumbraba a ser muy generoso con los pobres que le pedían por amor de Dios.
Hallazgo de un tesoro
Cuando Francisco tenía unos veinte años, estalló la discordia entre las ciudades de Perugia y Asís y en la guerra, el joven cayó prisionero de los peruginos. La prisión duró un año, y Francisco la soportó alegremente. Sin embargo, cuando recobró la libertad, cayó gravemente enfermo. La enfermedad, en la que el joven probó una vez más su paciencia, fortaleció y maduró su espíritu. Cuando se sintió con fuerzas suficientes, determinó ir a combatir en el ejército de Galterío y Briena en el sur de Italia. Con ese fin, se compró una costosa armadura y un hermoso manto. Pero un día en que paseaba ataviado con su nuevo atuendo, se topó con un caballero mal vestido que había caído en la pobreza; movido a compasión ante aquel infortunio, Francisco cambió sus ricos vestidos por los del caballero pobre. Esa noche vio en sueños un espléndido palacio con salas colmadas de armas, sobre las cuales se hallaba grabado el signo de la cruz y le pareció oír una voz que le decía que esas armas le pertenecían a él y a sus soldados.

3 de octubre de 2006

¿Todas las religiones salvan?



Preguntan: He oído que el Vaticano II cambió el pensamiento que existía hasta entonces, según el cual "fuera de la Iglesia católica no había salvación". Si el Concilio afirmó que uno puede salvarse en cualquier religión, ¿hemos de concluir que todas las religiones valen lo mismo, puesto que todas ellas son salvadoras?

Respuesta: Vamos por partes. En primer lugar, el Concilio no dijo que "todas las religiones salven", sino que uno puede salvarse "en todas las religiones"; lo cual es muy distinto. No cabe decir que todas las religiones son salvíficas, para deducir luego que todas son igualmente válidas. ¡Grandísimo error! La salvación viene de Jesucristo y, por lo tanto, las religiones no cristianas no son salvíficas. Ahora bien, lo que el Concilio dice es que aunque esas religiones no salven, sin embargo, Dios puede salvar a las personas que sin culpa de su parte profesan esas religiones, en virtud de la gracia de Cristo. Es decir, se pueden salvar en esas religiones, pero lo hacen -aunque ellos no lo sepan en esta vida- por la gracia de Cristo, no por la de Buda o Mahoma.
En lo referente a las religiones cristianas (protestante, ortodoxa, etc...) el planteamiento es distinto. En la medida en que reconocemos que celebran válidamente algunos de los sacramentos de Cristo, especialmente el del bautismo, las reconocemos también como religiones salvíficas. No obstante, dado que la religión católica posee la plenitud de los medios salvíficos, es a ésta a la que denominamos como religión salvífica por antonomasia.
De todas formas, para completar la respuesta a tu pregunta, hay que matizar una cosa más: no es cierto eso de que antes del Concilio se dijese que los que profesaban otras religiones no podían salvarse. Estudios detallados como el que realizó F. Sullivans, han demostrado que con el axioma "fuera de la Iglesia no hay salvación", S. Cipriano y S. Agustín se referían a cismáticos que se habían separado de la Iglesia y a los que consideraban culpables. En la edad media se consideraba también culpables a judíos y musulmanes, porque se pensaba que ya se había predicado suficientemente a Cristo. Ahora bien, cuando se descubre el nuevo mundo (1492) los teólogos se percatan de que existe un vasto continente al que no se podría culpar de infidelidad a Cristo. Comienza así un repensamiento del tema en la escuela de Salamanca (F. De Vitoria, M.. Cano) tendente a mostrar que no se puede juzgar como culpables a los indios por no pertenecer a la Iglesia. Bastaría que su fe en Dios y su ética natural la vivan desde la gracia que Dios confiere a los hombres de buena voluntad.
Más tarde, la Iglesia católica condenó la herejía jansenista por negar que la gracia pudiese llegar a los paganos y, finalmente, el magisterio del Vaticano II sostiene claramente que esa gracia puede llegar a todo hombre de buena voluntad (LG 16), enseñando que sólo los que rechazan a la Iglesia de modo culpable ponen en peligro su propia salvación (LG 14). Sigue manteniéndose, no obstante, que la Iglesia es sacramento universal de salvación en cuanto que la mediación de Cristo se prolonga en la historia por la mediación de la Iglesia. Es decir, la expresión "fuera de la Iglesia no hay salvación" sigue siendo cierta; no ya en el sentido de que para salvarse sea condición necesaria la pertenencia nominal a la Iglesia, sino en el sentido de que todas las gracias de Cristo nos son alcanzadas en última instancia por la mediación de la Iglesia.


esta es una respuesta... nuestro mundo esta lleno de religiones

Cumpli con mi trabajo y luche la guerra. timoteo 9-11



Estudiante de medicina





Mi nombre: Timoteo Rafael
Mis apellidos: Cedeño Estévez

Vivo en una pequeña comunidad llamada fantino, en la provincia de Sánchez Ramírez rep. Dominicana.


De alguna forma u otra me preocupa el desorden que esta viviendo nuestro mundo. Pero que va si todos no pensamos igual, por eso existen personas como mis amigos llenos de sabiduría y muy futuristas pensando en como solucionar problemas actuales para el desarrollo.


Es mucho pero quise hacerlo de esta manera, esta debajo pero me gusta así, mucho tiempo pero es necesario y talvez otras personas lo tomen muy enserio porque es serio



Gracias a todos los que han leído este blog de alguna forma u otra han colaborado con sigo mismo.







TIMOTEO RAFAEL CEDEÑO ESTEVEZ



... "Nuestro cuerpo como nuestra menta sufre algunos Cambios durante el tiempo"...


Iniciando esta foto la imagen que cambio tú forma de verte.

Tu otra mitad saca el lado blanco de la vida y bébete el jugo de ti.


Loquee pienses esta bien.

La pared de la iglesia tiene esta palabra:
Es para todos. Los pecados son pasajeros Pero las consecuencias son eternas.