3 de octubre de 2006

¿Todas las religiones salvan?



Preguntan: He oído que el Vaticano II cambió el pensamiento que existía hasta entonces, según el cual "fuera de la Iglesia católica no había salvación". Si el Concilio afirmó que uno puede salvarse en cualquier religión, ¿hemos de concluir que todas las religiones valen lo mismo, puesto que todas ellas son salvadoras?

Respuesta: Vamos por partes. En primer lugar, el Concilio no dijo que "todas las religiones salven", sino que uno puede salvarse "en todas las religiones"; lo cual es muy distinto. No cabe decir que todas las religiones son salvíficas, para deducir luego que todas son igualmente válidas. ¡Grandísimo error! La salvación viene de Jesucristo y, por lo tanto, las religiones no cristianas no son salvíficas. Ahora bien, lo que el Concilio dice es que aunque esas religiones no salven, sin embargo, Dios puede salvar a las personas que sin culpa de su parte profesan esas religiones, en virtud de la gracia de Cristo. Es decir, se pueden salvar en esas religiones, pero lo hacen -aunque ellos no lo sepan en esta vida- por la gracia de Cristo, no por la de Buda o Mahoma.
En lo referente a las religiones cristianas (protestante, ortodoxa, etc...) el planteamiento es distinto. En la medida en que reconocemos que celebran válidamente algunos de los sacramentos de Cristo, especialmente el del bautismo, las reconocemos también como religiones salvíficas. No obstante, dado que la religión católica posee la plenitud de los medios salvíficos, es a ésta a la que denominamos como religión salvífica por antonomasia.
De todas formas, para completar la respuesta a tu pregunta, hay que matizar una cosa más: no es cierto eso de que antes del Concilio se dijese que los que profesaban otras religiones no podían salvarse. Estudios detallados como el que realizó F. Sullivans, han demostrado que con el axioma "fuera de la Iglesia no hay salvación", S. Cipriano y S. Agustín se referían a cismáticos que se habían separado de la Iglesia y a los que consideraban culpables. En la edad media se consideraba también culpables a judíos y musulmanes, porque se pensaba que ya se había predicado suficientemente a Cristo. Ahora bien, cuando se descubre el nuevo mundo (1492) los teólogos se percatan de que existe un vasto continente al que no se podría culpar de infidelidad a Cristo. Comienza así un repensamiento del tema en la escuela de Salamanca (F. De Vitoria, M.. Cano) tendente a mostrar que no se puede juzgar como culpables a los indios por no pertenecer a la Iglesia. Bastaría que su fe en Dios y su ética natural la vivan desde la gracia que Dios confiere a los hombres de buena voluntad.
Más tarde, la Iglesia católica condenó la herejía jansenista por negar que la gracia pudiese llegar a los paganos y, finalmente, el magisterio del Vaticano II sostiene claramente que esa gracia puede llegar a todo hombre de buena voluntad (LG 16), enseñando que sólo los que rechazan a la Iglesia de modo culpable ponen en peligro su propia salvación (LG 14). Sigue manteniéndose, no obstante, que la Iglesia es sacramento universal de salvación en cuanto que la mediación de Cristo se prolonga en la historia por la mediación de la Iglesia. Es decir, la expresión "fuera de la Iglesia no hay salvación" sigue siendo cierta; no ya en el sentido de que para salvarse sea condición necesaria la pertenencia nominal a la Iglesia, sino en el sentido de que todas las gracias de Cristo nos son alcanzadas en última instancia por la mediación de la Iglesia.


esta es una respuesta... nuestro mundo esta lleno de religiones

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