
Ayer fue un día diferente, ese día donde sucedieron tantas cosas feas que eran imposibles sacar de la memoria, teníamos ese recuerdo fatal de muertes sangrientas.
La madre, dio a luz una hermosa criatura, cuales nombraron Frenon, fueron pasando los años y él fue creciendo, descubriendo cosas nuevas, tomando tamaño, haciendo amigos, todos eran saludables y hermosos, cinco años pasaron, Frenon salió al patio de su casa a jugar con una pelota, estaba tan contento que pensaba que ese era el día mas feliz de su vida.
Lanzó su pelota al aire y antes de caer, una bala perdida le había dado en la cabeza a Frenon, cuando su madre caminaba lentamente hacia el patio, lo encontró muerto en la verde grama donde jugaba, la bala le había perforado su cráneo. Su madre, no pudo aguantar, se estaba volviendo loca, no encontraba lugar, su único hijo había muerto, no sabía lo que pasaba solo pensaba en morir.
Fue un momento de ira, de odio, de impotencia, solo quería encontrar el asesino que le había quitado la vida a su hijo. Pasaron veinte largos años y su madre solo pensaba en el día que mataron a su hermoso bebé, veía los amigos de Frenon saludables, en grandes vehículos de lujos y con una vida llena de felicidad junto a sus padres. Ella sentía envidia, llegó adquirir el odio más grande que un ser humano pudiera sentir.
Un día se sentó en un rincón de su hogar, y comenzó a pensar, pasaba todo un largo momento en un cuarto oscuro, mirando la oscuridad sin comer y sin hablar, ella murió en la soledad pensando en el ayer de una historia que ella misma la convirtió sin fin.































