11 de octubre de 2011

Anidando el alma


En el rincón del  mar, la lluvia cae para seguir llenando su vacío, el deseo de sentir agua dulce entre sus labios, porque la salada es  desagradable y aumenta sus  nauseas, el sol que calienta el cuerpo frío por  la intemperie, donde le  hace falta el calor de tu piel. Con sexo en el  oasis fue fumando tu respirar, mientras consumía el sudor del roce constante de  su alma.

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