
Un gran dolor que ni mi cuerpo, ni mi alma, ni mis huesos lo sienten.
Cuando subo las escaleras del pecado, mis huellas nunca se borran, hasta que llego a pensar que nunca he subido ni un primer escalón.
Culpable del delito más inocente que nunca pudo ocurrir, con ruido de gritos y golpes de leopardo, tu mirada me intimida porque sé que mientes cuando besas, tus deseos se aumentan porque sé que mueres por sus “maltratos”, ya no me importa la verdad, porque me has mentido desde que te conocí, eterna mentirosa que vive escondida, fingiendo ser amada o querer por el amor, con miles de pecados ocultos, tratando de ocultarlo en esa manta de niebla, que en vez de mejorar te hace más cruel y maldita, más mala y tenebrosa, con esa manta blanca que oculta tu cara, fingiendo no quererla a ella, pero es peor que un matrimonio lleno de amor, porque la amas con todo el dolor.
En la cúspide del maltrato, todavía sigues sintiendo el Odio que te maltrató, Fingiendo ser una cualquiera cuando eres peor.
Suspiros de Neblina, en el humo del cigarro.


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