26 de mayo de 2010

Libélula

Estaré buscándote hasta que te encuentre.

Fue que herí tus alas tan débiles y encantadoras, me siento culpable porque no puedes volar y he tenido problemas para acertarlo, es que te acercaste a mí tan silenciosamente para dejarme sujetar tus alas, ahora me dicen que te han visto por lugares difíciles, sin fuerzas, a medias, con dolor.

No, no quiero que sufras por mi culpa, por dejarme encantar de tu fino cuerpo y tu extraña vida complicada, delicada pero peligrosa. Me dejaste pensando hacia donde te dirigías cuando llegaste a mi lado, me dejaste sin palabras.

Libélula, me has dejado pensando en esos rincones, esos rincones que te has entrado y muchos te han tocado dejándote dañada, solo por ser encantados por tu belleza, que sin alas te dejaran y sin alma te llevaran los vientos, donde también las fuertes han salido destrozadas y muertas por enfrentar los vientos para unas alas tan débiles como las tuyas.

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