
Estaré buscándote hasta que te encuentre.
Fue que herí tus alas tan débiles y encantadoras, me siento culpable porque no puedes volar y he tenido problemas para acertarlo, es que te acercaste a mí tan silenciosamente para dejarme sujetar tus alas, ahora me dicen que te han visto por lugares difíciles, sin fuerzas, a medias, con dolor.
No, no quiero que sufras por mi culpa, por dejarme encantar de tu fino cuerpo y tu extraña vida complicada, delicada pero peligrosa. Me dejaste pensando hacia donde te dirigías cuando llegaste a mi lado, me dejaste sin palabras.
Libélula, me has dejado pensando en esos rincones, esos rincones que te has entrado y muchos te han tocado dejándote dañada, solo por ser encantados por tu belleza, que sin alas te dejaran y sin alma te llevaran los vientos, donde también las fuertes han salido destrozadas y muertas por enfrentar los vientos para unas alas tan débiles como las tuyas.


0 comentarios:
Publicar un comentario