6 de abril de 2010

Una puñalada

Me hiere el corazón maldito de esta tortura profunda, en el lugar donde no llega el sol y el viento te asfixia.

Suma tu alma y desaparece tu inteligencia de cristal, aquella que un día romperá los esquemas, de un juego infantil sin nunca disfrutarlo.

Una lucha de rabia que un día se desatará y morderá tu lengua para quitarle el sabor.

Una enfermedad sin cura que nadie ha podido salvarse.

Los amantes dejan de amar, los infelices son capaces de reír, pero un día morirán de odio solo por no querer vivir.

Puñalada; ya estoy sangrando, ya estoy muriendo por la misma que me clava el puñal de acero que no me deja sangrar.

Tú eres la asesina de mi alma, la ola de mi mar y el terremoto que me mueve el corazón

Puñal.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me conmueve mucho tu escrito y me gusta mucho la fuerza y la intensidad del mismo.
Solo espero esto no sea reflejo de tu estado de amino, que sea solo un escrito eso espero.

Te dejo un beso y recuerda que tqm.ññ