16 de enero de 2010

Ha comenzado

Un tiempo de desgarres y maldiciones

Llegó la noche, me encontraba subiendo esa columna, agarrándome entre las rocas, llena de raíces y misterio, oculto en la oscuridad, con murciélagos entre mi alrededor, ratas y malaria, un momento de desgarres y maldiciones, no podía aguantar el fuerte dolor de escalar esa montaña tan tenebrosa, de rocas calizas y raíces negras, solo por curiosidad me había metido en el fango más feo que jamás pensé meterme, y simplemente me daba cuenta que tenía que reconocer ese mal que me había metido por curiosidad, reconociéndolo decía: “solo ha comenzado el día que me mostraría ver la realidad que no podía acabar”.

Agarre mi cabeza y comencé a llorar, en el medio de la nada, junto a la soledad, no conocía lo que todos habían conocido, no podía ver el mundo como todos los veían, pero mi vida era normal, era sucia, limpia, sola y no había llegado la persona que podía comprenderme, era tan complicado vivir sin ella, que llegué a pensar que algún día ella fue mi mujer, era tan difícil encontrarla pero sabía que existía. Ella no tenia edad, no tenia cuerpo, no era la adecuada según la sociedad, pero era la que amaba, la que me hacía sentir, la que me besaba con placer, con ganas, con dolor aunque nunca la he visto.

Ella me miraba cada día con una hermosa sonrisa, me encantaba su boca. Ella me llegó a besar en el medio de mi dolor, pero no la encuentro, trato de pensar, de imaginármela, pero no la encuentro. Ha comenzado el tiempo de desgarres y maldiciones en una vida sin compañía.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Es muy intenso eso que has escrito y me gusta.
Se puede decir que esa mujer que te besaba no era la soledad sino la añoranza, añoranza de tener esa mujer que todo hombre decea, esa que te besa, te quiere, te acompaña, te entiende... Pero dicen por ahi que es mejor estar solo que mal acompañado. Tambien dice que la soledad es muy mala consejera, y yo considero que muy buena compañía.